Conoce sobre el sexo tántrico

tantrico

La energía sexual puede ser usada como un propulsor a experiencias más amplias y espirituales.

En cualquier aspecto de nuestra vida logramos ser felices al ir encontrando diversas evoluciones. En el caso del sexo, las posiciones, el tiempo, el espacio e infinidad de características van creando un estilo propio dependiendo de lo que nos guste. El sexo tántrico es uno de los encuentros sexuales que nos abre camino a una vida sexual más gustosa y prolongada.

Esta práctica sexual de origen oriental es una especie de meditación espiritual con respecto al placer del deseo carnal. Su centro es el Tantra (rama del Yoga que se ocupa de la parte sexual) ofrece una filosofía basada en la energía del orgasmo que trasciende a la experiencia normal del sexo. En resumen, es una herramienta que nos permite vivir esta rutina como crecimiento personal y por supuesto con la pareja.

Proveniente específicamente de la antigua India y del Tíbet, el sexo tántrico fue y será utilizado como una racionalización de un comportamiento autoindulgente de una exploración de equilibrios de poder y problemas en la vida sexual.

La opción de llevar una práctica filosófica de sexo tántrico puede ser realizada por cualquier persona que realmente este en pro de alcanzar un placer más prolongado y consciente. Hay que tener en cuenta que la cantidad de orgasmos o eyaculaciones no hacen parte de la evolución de la experiencia, realmente los resultados se ven desde la comunicación física y espiritual con el otro.

Es por ello que se necesita de una preparación mental y corporal. El primer paso para entender de qué se trata esta experiencia sexual, es tener una conciencia de nuestra respiración.

Un buen ejercicio para comenzar es sentarse frente a frente y meditar con la respiración (preferiblemente abdominal). Mientras uno inhala el otro exhala, sintiendo la fluidez de la energía de ambos cuerpos. Este ejercicio se puede hacer diariamente.

Partiendo de este vínculo respiratorio se irá encontrando una claridad con respecto a nuestros comportamientos íntimos. Es el primer paso para ir hallando un acto sexual sincero que nos aleja del egoísmo, los celos y encontrarnos con algo más místico al momento de tener una práctica constante.

Por: Catalina Delgado